
"Papi, estaba amorriñao en caje' la prieta, y me fui pan' caje' Sica la de Solú. Solú esta viejo, ya su mente no funciona. Con to' y eso fuimos y buscamos al Múcaro, que estaba en los troces rapeando con Procopio. Mira a Procopio y que roncando en las canciones como Don Procopio, se la pasa pautándose el cabrón ese. Las changuerías se le van pal suelo, el no sabe que por ahí ándan las balas locas y lo pueden pegar. Si yo fuera él, vendo la cadena, el tróc y me voy pa' ayá fuera. A ese mamabicho se cree que los pajaritos le tiran a los escopetas, por mover treinta e' yelba se creé que come" - dijo con ronquera.
"Mera pai el está espaciao, y dicen que se tira a la mujer de Toño Chítos. ¿Me das otra pali que esta me dejó lazy? Ahhh mamabicho, enrola otro que nos vamos pata' bajo" - le respondió su amigo.
Prenden su Mitsubishi Montero del 2000 color Oro, y parten hacia El Roto de Cúqui, un chinchorro ubicado al sureste de la Isla. La Montero tenía un cristal roto cubierto por un telón azul pegado con cinta adhesiva color gris. El aire acondicionado estaba dañado, y la ventana del pasajero bajaba un poquito na' más. Ninguno de los dos tenía licencia, ni Fausto el Prieto ni Canito Percocép.
Fausto El Prieto era el chófer, y Canito Percocép enrolaba los filin' blunts de camino hacia El Roto.
"Papi, si es cuestion de morir primero que se mueran ellos. Aquí el que va a reinar el punto soy yo, wa' controlar to' el parque, que me den alquiler. Tengo una Die Hard en el baúl de la guagua y hoy se van dos o tres, ya mismo me verás con el corte fino hahahaha!" - dijo Fausto en referencia al períco.
Cogieron el sólo y aceleraron el motor con intención de hacer ruido, "floteando", y se estacionaron detrás del local. De lejos se escuchaba la voz de la Lupe entonando melodías llenas de una mágica angústia, una barbacoa de pinchos que era atendida por Myriam, su nombre según los arétes que llevaba puestos, y al mismo tiempo Fausto y el Cano se bajan a saludar. El piso estaba cubierto de polvo, y el viento lo soplaba con inquietud, mientras que Fausto camina hacia la barra, e inmediatamente saluda:
"¡Berto que es la que hay! ¿Has visto a Procopio por ahí? - le pregunta.
"No, no lo he visto, no ha venido hoy" - le responde con miedo e inseguridad.
"Dame la llave pa' jugar billar, estoy bien empepao socio. Jejeje jejeje."
Los dos comienzan a jugar billar, y de cuando en vez se metían al baño a darse llavetazos llenos de diegos de períco. El Canito ya estaba colorao, y cada vez que su celular sonaba decía repetitivamente "nos vamos pata' abajo"
De repente llega al lugar el Múcaro, el DJ del barrio, el que los sábados pone dembow en la sala de su casa, y los lunes da vueltas en su Toyota 1.6 blanco por la escuela con el musicón a to' jender con la canción "La nena de caserío".
"Llama a Fiona pa' que venga con los nenes" -le dijo el Múcaro a Myriam la pinchera.
Por otro lado Procopio se encontraba en el parking de Capri. Estacionado en un Honda Accord del 2008 gris "tintiáo" hasta las tetas, que le fue prestado por un socio que le debía dinero.
"Mera ya llegué, estoy en tu carro pa' que me déjes en el barrio" - le dijo a su socio en una conversacion por celular.
Se monta el tipo al carro, y toman dirección hacía el barrio.
"Enrólate algo"- le dijo a Procopio.
"Hoy ando sin na', dame los chavos que tengo que pagarle la pensión a la nena" - le respondió Procopio con tono recto.
"Párate un momento que no me puedo sacar esto del bolsillo" - al momento en que Procopio se detuvo.
"Pues mera pai..." - se saca una pistola y, ¡¡PLA PLA PLA!!!
Le voló la cabeza a Procopio en su propio carro.
Por eso hoy en día lo recordamos como el mejor exponente urbano de todos los tiempos, sus roncaeras y sus canciones las escuchamos a diario, y hasta hicímos una marca de ropa para ayudar a la familia. Le pegué un esticker a la guagua que dice Procopio "en tus manos he puesto mi vida" y le regalé otro al señor de la tumba-coco que nos puso la música en el velório. Ahora la mujer de Toño Chítos se tira al Múcaro y el Múcaro negocéa con Canito. Lo que no sabe es que Canito se la quiere montar.
"Hello Canito, es el Múcaro" - remacha con tono jocóso.
"Vamos a vernos por la noche en el Baby Shower de Denisse. Wa' llevar 30 de eso y te lo voy a dejar debajo e' la pileta. El domingo vamos pa la gallera y cuadramos, ¿está to' hablao socio?" -termina.
"Dale, esa es la que hay. Yo le wa'meter cincuenta al gallo de Wísin que se joda, na' mas pa gastar chavos y verle la leche correr. Papi que mucho vacíla El Mono, con ése es con el que wa' josear con la metralladora, se jodió to'y nos quedamos con to'el canto. Aquí el que coja en la pifia lo wa'pegar sin fantasmeo".
Llega el domingo y Canito Percocép se encuentra en la parte de atrás de la gallera. La gallera conocida mundialmente como "La Victoriana" es una antigua que se remonta a la época de los 70. Aún conserva el rótulo que así le llama, al igual que sus asientos, sus oficinas y hasta el mismo tanque de gas.
A la parte de atrás tambien le llega el Múcaro, riendo y diciendo "de aqui lo que vienen son tanques de guerra, esa es la que hay. Ni el CeICé ni el NíE me pueden vigilar, yo muevo tolta como Wolmal mueve cebollas papi" - y saluda al corillo allí presente.
"¿Trajiste eso? ¿Onde lo busco?" - le dijo al Canito.
"Papi enrola pal de blones en lo que eso llega. Orita cuando échen al gallo e'Wísin te lo wa'entregar. ¿Trajiste a Fiona?" - le responde Canito desviando el tema.
"No no no, los chavos son ahora so puelco. Con la palabra e' la calle nadie juega. ¿Ahora que estás con el corillo me vienes a frontear? - dijo el Múcaro con tono jaquetoncito.
"¡Mamabicho te dije que te los doy orita, deja la perse te pones mantequilla socio!"
"Ombe no socio... ¡¡PLA PLA PLA!!! -suelta pal de tiros en el momento en que el combo del Canito chambean las pistolas y se forma un sal' pa'fuera cabrón. Desde el piso podía notar como le vaciaban en la cara siete cartuchos de una Lady 45 y que sacaban del baúl una Uzy y lo tostonean dejándolo completamente descuartizado.

De la gallera salió corriendo to el mundo, el combo del Canito se fue y lo dejaron allí' muerto con el Múcaro en el piso con picadura de marihuana, dos bolsas de períco y $250 cash en los bolsillo.
Ahora la calle es de nadie, así que no me esperes, no se si la pelicula continuará..
PD- Gente no vayan a pensar que me estoy tripiando las peliculas de Vicente Castro, aunque de seguro si lo lee me lo compra, de estar interesado comuniquese de inmediato a las oficinas de El Nene de Teta.








