
De camino al Yucayeque se encontró un sapo. La pendejá es que el sapo estaba cantando y bailando. Deslizaba sus pies de lado a lado, danzando como una bailarina con fúria latina en fuego cruzado. Su rítmo era imponénte, con su cabeza rígida haciendo movimientos constantes hacia al frente y hacia atrás.
"¡Fiesta...en America.... fiesta....en America!" - cantaba el sapo al momento en que se escuchaba la pista de fondo.
Su manera de bailar era sabrosa, manifestaba sus dotes rítmicos con una transición espontánea dando vueltas y vueltas sin parar.
Se sentía un regocijo en el ambiente provocado por un animal de monte, pero ya había llegado la hora de cazar pa' comer. También estaba cayendo el sol, y el sapo ya estaba picheando pa' irse a zumbarse pa' una cuneta llena de agua a botar gusarapos.
Turrei era un hijeputa en el arco y la flecha. Tenía cuatro gallos que se los había secuestrado a unos españoles que se estaban quedando cerca del bohío donde él vivía. Con las patas afeitás y to'. Listos pa llevarlos pa' la gallera. El vivía por "Charco Azul", una charquita que queda entre Patillas y Cayey en tiempos presentes.
Turrei era un taíno excéntrico, le gustaba tender los taparrabos detrás de la casa y salía del baño esnú corriendo pa buscarlos cuando estaban secos. Se destacaba porque era también el barbero del yucayeque, y tenía la "uve" mas gufiá de todo el cacicazgo, implantando esa moda fuertemente en Caguáx, donde aún sigue estando "en boga" tal corte de cabello. No había india que se le resistiera a ese indio tan limpio.
De hecho, Turrei era "Dj" en los areytos. Una vez tuvo un lío con
un cacique porque tenía un blin blin más grande que el del mismo cacique que había financiao el party. Bien bichoteao. Y su corillo de amigos indios los separaron, y rápido le consiguieron una canoa pa' que se perdiera. Pero como Turrei era también tacaño se encojonó y prefierio huir corriendo por el monte y caerle a la casa de una de las jevitas que tenía por distintos yucayeques, la más cerca que le quedara, que fue, la de Pocachoncha.Pocachoncha era una india boricua de padre caribe y madre peruana. Por eso era como que más culoncita, y tenía a medio yucayeque enviajao. Trabajaba en la cocina del yucayeque, pero cuando se quedaba pelá daba shows privados en un jangueo taíno que era como un chinchorro pero de paja como lo bohíos, y vendían casábe con malahoja y ópio en dulce de miel. Una vez fue un señor colorao que estaba de visita y le hizo un rótulo que decía "Bohío Rest Sport Bar y Cuchilandia" y así se quedó por siglos.
Entonces Turrei le llegó allí de sorpresa, asorao. La llamaba- "¡Pocachoncha! !Pocachoncha!" y de repente salió la mai y le gritó "Ella salió, está en caje' la hijastra e' Agueybaná".
Turrei no sabía como llegarle an caje la hijastra de Aguaybaná, así que decidió caerle al Bohío Rest. Esa noche tenían como cantante especial al cacique Otoao, pero antes de llegar se les quedaron siete marácas y un güiro en la quebrá que estaba cerca de su yucayeque lo que les impidió tocar y el publicó se fue furioso, pues la entrada costaba 8 hojas de tabáco. Allí Turrei se encontró a su combo y se dieron pal de casábes con malahoja, y al rato a Turrei le dieron unas ganas incontrolables de orinar. Cuando abre la puerta del baño, ¡se encuentra a Pocachoncha con un español!
"¡¡Qué tu hacer con hombre aquí!!" - le dijo con furia taína.
"¡¡Español tratarme de violar!!!" - le respondió Pocachoncha con cara de susto y acento de india.
El español salió huyendo esmandao. A Turrei no le dió tiempo de agarrarlo, pero llamó a su corillo y les pregunto si habían visto a un español corriendo. Ellos le explicaron que se trataba de Diego Salcero, un matón de indios a sueldo, que el cacíque del motín del party había contratado para que tomara represalias en contra de Turrei.
"¡¡¡Muchachos corran!! ¡¡¡Tras el!!" - gritó Turrei.
Se formó un corre y corre de tres pare'cojones. Y el tipo llegó a un río caudalóso. No tenía opción y quedó atrapado por miradas taínas llenas de furia y coraje causadas por tanta opresión. Los taínos se empezaron a reír todos de manera psicodélica, lo agarraraon y... fuuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaazzzzqqqqq!!! pal agua!!! le metieron la cabeza en el río tratando de ahogarlo. Le sacaban la cabeza una y otra vez, fuaaaazzzzqqqq!!! pal agua canto e 'cabrón fuaaaazzzzzzzzqqqqqq!!!! y los taínos le gritaban, "¡¡muere hijelagranputa, muere!!"Al cabo de cinco minutos de ahogarlo, Salcero murió. Los indios se dieron cuenta de que eran fecas que los españoles podían respirar debajo del agua. "¡¡Chorro'e fekéros, embusteros!!" -gritaban con alegría.
Allí en menos de dos minutos llegaron unos españoles montaos a caballo tirando tiros algarete, pero eran tantos taínos que los empezaron a matar a ellos y ninguno pudo con el corillo de Turrei. Esa gente no se quería pa'na matando algarete, pues ya se habían dao cuenta que los blancos no eran inmortales. Los taínos les confiscaron los caballos y las armas, y hasta se hicieron tatuajes que decían "yo maté a Salcero" y se fumaron pal de filis y hasta sacaron unas 40 oz que les habían mandao los indios de allá fuera . En to' el cacicazgo de la Isla había una pompiaera exagerá, y un día el cacique de Humacao le hizo un recibimiento a Turrei y su ganga.
Hubo un areyto masivo y se sacrificaron españoles y to'. Hicieron guamaníes conmemorativos con la cara de Agueybaná y una ceremonia especial para los asesinos de Salcero, así como la de Star Wars. Bueno imaginénse, que hasta tiraron conféti y los niños indiecitos saltaban de la alegría inmensa que abarrotaba el lugar. En esa fiesta hasta habían "booths" de indios mondando chinas de gratis pa to el mundo, y habían acerolas y parcha y por la noche iban a freír carne. Una fiesta cabrona.
Cuando cayó la noche, se vió a Turrei en el tope de la montaña de Yunque. Después de ahí, dicen que se fue por to'a la Isla enseñarles distintos idiomas a los niños en los yucayeques. El tipo montó una entidad sin fines de lucro con empleados y to'. Hasta que un día murió de viejo mientras se agarraba el guamaní.
Y todavía su espiritu vive. Como vivirá el de Ednita. Por eso es que Turrei seguirá vivo en cada uno de nuestros corazones, repartiendo el casábe de generación en generación al igual que las "uves" en nuestros cabellos.
Escrito por Procopio
Dirigido por Procopio
Musica: Procopio
Escenografía: Procopio
Fotografía: Procopio
Storyboard: Procopio
Cámaras: no hay
Un saludo al indio de la Plaza del Mercado de Rio Piedras. Gracias por autografíarme el cuadro. Ya no hay indios como tú, húmilde socio. La semana que viene te pago una batida e'papaya.
Dirigido por Procopio
Musica: Procopio
Escenografía: Procopio
Fotografía: Procopio
Storyboard: Procopio
Cámaras: no hay
Un saludo al indio de la Plaza del Mercado de Rio Piedras. Gracias por autografíarme el cuadro. Ya no hay indios como tú, húmilde socio. La semana que viene te pago una batida e'papaya.

4 comentarios:
Que cabrón eres, cuando aparecio Diego la historia se puso super interesante.
Buen viaje Don Pro, no le pagues un carajo al indio de Río Piedras.
conque ese rebuleo se dio por una gatita taina?
jajajajajaj yesssssssssssss!!!!
Está bueno, si dejó de pensar que ir de Caguax al Charco Azul en Patillas y tratar de ir donde la caj e' Aguaybana en dónde luego fue Ponce e ir a matar a Diego que fue en Yauco, estuvo interesante.
Jajaja!
Todo por una taína peruana mellá, no jodas!
saludos a todos! espero que les haya tripiado.
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